De la familia de la berza o del brécol, el kale se ha convertido en poco tiempo en la col rizada de moda, como si fuera algo nuevo. Pero nada más lejos, ya que en el norte de Europa se consume tradicionalmente de forma habitual. En España, donde antes apenas era conocida, ya es una verdura omnipresente en supermercados y en muchas cocinas. ¿Qué tiene el kale para haber captado tanta atención en los últimos dos años?

El kale (aunque hay quien lo denomina de forma femenina “la” kale) cuenta con unas propiedades nutricionales tan altas que ya es denominado por muchos expertos como un súper alimento. De temporada todo el año, su aporte en vitaminas K, A y C es espectacular, superando con creces en tan solo una ingesta en una colación las cantidades de estos nutrientes que necesitamos para toda una semana. A su enorme capacidad antioxidante hay que sumarle otras: protege la próstata y el colon y gracias a su alto contenido en sulforafane calma la congestión pulmonar, beneficia al hígado. También refuerza el sistema inmunológico y, por si fuera poco, la presencia de luteína y zeaxantina en su composición protegen los ojos frente a la degeneración macular. Como siempre, a estas propiedades hay que añadir las que otorga un cultivo ecológico. De este modo, será aún más saludable.

Cómo consumir el kale

Para conservarlo en el frigorífico de manera adecuada, para que no pierda humedad y se quede lacio, lo mejor es dejarlo dentro de su envoltorio. Y a la hora de consumirlo, ojo, porque del kale no nos comemos el tronco o penca, solo sus hojas, que hay que ir separando del palo central. Para que no nos cueste demasiado masticarlo, es ideal cocinarlo al vapor o ligeramente cocido. También queda muy rico al horno, unos ocho minutos, salpimentado y con aceite de oliva, para hacer unas deliciosas y saludables chips de kale. En crudo, para ensalada, recomendamos las hojas más claras y tiernas (que se hallan más cerca del tronco) y con las más verdes y oscuras salen unos zumos vivos deliciosos, siempre y cuando se elaboren con el método cold pressed o de presión en frío.

Y recuerda, adquiere el kale siempre de cultivo ecológico en tu tienda de confianza.

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